“En
1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron
extensas
listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad
no tiene más
que
el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer
el jamás proclamado
derecho
de soñar?”
Eduardo Galeano, El derecho
al delirio1.
El
escritor Uruguayo Galeano, dentro de la hermosa composición que lee
en el video llamado Utopía por Eduardo Galeano,
publicado en la página de Youtube en el canal cadireta
el 10 de junio del 2011, habla de su mundo soñado como una utopía.
Menciona autos estripados por perros, la muerte y el dinero sin
ningún tipo de poder y la honestidad de los políticos. Habla de
muchas otras situaciones críticas que se presentan en el mundo
actual, y al escucharlo pensaría uno que tal vez él cree en la
posibilidad de ese mundo. Lastimosamente, lo llama El derecho al
delirio, mentalizado ya por la
sociedad, la cual lo hace suponer que el soñar por un mundo mejor es
ya delirar.
La
sociedad actual está tan esquematizada que ahora el soñar y el
imaginar es visto como una ridiculez. Y es más ridículo aún llegar
a creer que esas imaginaciones o esos sueños pueden llegar a ser
posibles. Creemos que solo se logra la felicidad a través de lo
material y metidos dentro del frenesí diario en el que vivimos no
nos encargamos de disfrutar realmente nuestra vida, como dice
Galeano, vivir cada noche como si fueran la última y cada día como
si fuera el primero. Desde pequeños nos lanzan a un río de aguas
caudalosas donde todos tenemos que dejarnos llevar por la corriente,
desde niños destinados a un futuro definido. Aquellos que se
intentan salir de ese río impuesto por la sociedad, aunque no se les
es fácil, son los que realmente triunfan.
Cuando
el autor Galeano dice en el video “la gente trabajará para vivir,
en lugar de vivir para trabajar; se incorporará a los códigos
penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por
tener
o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro
sin saber que canta y
como
juega el niño sin saber que juega” él está resaltando el vivir
con la inocencia y valorarla. Ahora, cuando todos somos tan
conscientes de todo lo negativo y nos concentramos solo en aquello
para intentar triunfar, solo fracasamos. Hay que vivir por vivir y
dejarnos llevar por esos pequeños placeres que hay en la vida.
Hoy
en día no debemos perder la fe en soñar, nos debemos, al contrario,
aferrar a los sueños y a nuestra imaginación para poder sobresalir
en nuestro entorno y diferenciarnos de aquellas personas que
lastimosamente se dejaron llevar por la corriente sin siquiera pelear
contra ella. Tal vez en algún momento de la historia el estar dentro
del río estuvo bien y eso aseguraba un futuro y además el éxito.
Pero ahora lo que asegura éxito es tener la información que nos
hace distintos a otros. Y esa información la conseguimos a través
de los sueños.
Eduardo
Galeano en el video Utopía por Eduardo Galeano dice: “nadie
será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en
lugar de hacer lo que más le conviene”. Eso, lo que comúnmente
sería llamado delirio, es la realidad que yo más anhelo. Muchos
seres humanos hoy en día hacen lo que les conviene o lo que más los
dejará en su sitio normal y, fuertemente dicho, mediocre dentro de
su entorno. Cuán diferente sería el mundo si todos tomáramos por
lo menos una decisión arriesgada en la vida. Quizás el resultado de
esa decisión no sea el esperado pero todo en la vida es material
para aprender y ese es el fin de la vida, aprender constantemente.
Si
Galeano dice que soñar es un derecho y la imaginación y los sueños
no tienen límites, ¿por qué diariamente somos limitados? ¿Por qué
quieren que seamos seres cuadriculados que nos movamos y vivamos de
acuerdo con las reglas que han sido establecidas a través de los
años? Es ilógico que los seres humanos seamos restringidos y que de
forma indirecta a través de medios disimulados o en algunas
ocasiones bastante directas seamos programados como robots sin
mentalidad propia.
Cuando
leo frases que menciona Eduardo Galeano en el video publicado el 10
de junio del 2011en la página de Youtube, tal como: “seremos
compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de
justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y
hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las
fronteras del mapa o del tiempo”, realmente me pregunto: ¿cómo,
cuando hay sueños tan hermosos como estos, puede ser el arte de
soñar considerado un chiste? Lo que realmente mueve a las personas
son los sueños, el creer en la posibilidad de un mundo mejor que,
aunque hay veces sea llamado utópico, nos da la fuerza necesaria
para sobrepasar los obstáculos. Como dice Eduardo Galeano en su
poema Utopía2: “¿Para qué sirve la
utopía? Sirve para eso: para caminar.” Cuando hablamos de algo
utópico nos referimos a algo ideal pero irrealizable. Quizás los
sueños para algunos son algo irrealizables pero para estas personas
estos deberían ser su motivo para seguir caminando, para ir hacia
adelante motivados por estos.
Tal
vez en la actualidad las personas no se atreven a soñar porque creen
que siguiendo las reglas establecidas por la sociedad llegarán a la
perfección pero, como dice Galeano, la perfección debería seguir
siendo el aburrido privilegio de los dioses. No hay nada que desear
de esta. Hay veces hasta puede llegar a ser sinónimo de monotonía,
de falta de cambio o dificultades en una situación. ¿Y de dónde
aprenderíamos si no de los errores y los obstáculos? Es mejor que
el estado de la perfección sea considerado inalcanzable, si fuera
alcanzable qué aburrido sería el mundo sin un poco de drama.
En
su libro Patas Arriba: La
Escuela del Mundo al Revés3
el
autor Eduardo Galeano habla de la ironía del mundo en el que vivimos
ahora. Todos estamos de cierta forma en una escuela donde las normas
que nos rigen y los métodos de enseñanza son realmente ridículos.
Salirnos de ese esquema y de esa escuela sin sentido es un derecho
que todos tenemos pero no ejercemos. Existe por naturaleza el derecho
a ser diferentes, el derecho a tener una mentalidad y forma de vivir
propia, existe el derecho a soñar, ¿por qué no lo hacemos
respetar?

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