Se
dice que el objeto del
lenguaje es comprender el mundo y contenerlo en el discurso.
Queriendo
decir esto, tal vez, que el objetivo principal del lenguaje es
entender el mundo y todo lo que lo conforma para así expresar
aquello a través del discurso, principalmente, oral.
Esta
premisa resalta la importancia del lenguaje en la vida del ser humano
y resalta también la importancia de la oralidad como medio para
expresar todo lo que es la realidad de un ser humano.
Cuando
hablamos de expresar lo que es la realidad de una sola persona o,
basándonos en esta premisa, la de un mundo entero, el mecanismo que
tiene la capacidad de lograrlo, el lenguaje, tiene ciertamente una
magnitud inigualable, un poder asombroso, único. Podríamos pensar
entonces en el lenguaje como una herramienta para el hombre pero en
realidad estaríamos en lo incorrecto pues basándonos en lo escrito
por el filósofo alemán Hans Georg Gadamer: “El
lenguaje no es
un medio ni una herramienta. Porque la herramienta implica
esencialmente que dominamos su uso, es decir, la tomamos en la mano y
la dejamos una
vez que ha
ejecutado su servicio.” Esto es exactamente lo que nos pasa con el
lenguaje, no lo podemos considerar un simple medio o herramienta para
comunicarnos o transmitir ideas pues la herramienta cuando la dejamos
de usar, la hacemos a un lado. El lenguaje, en cambio, nunca lo
podemos dejar a un lado pues “El
conocimiento de nosotros mismos y del mundo implica siempre el
lenguaje (…) Aprender a hablar no significa utilizar
un
instrumento ya existente para clasificar ese mundo familiar y
conocido, sino que significa la adquisición de la familiaridad y
conocimiento
del mundo mismo tal como nos sale al
encuentro”
dice Gadamer. El mundo está contenido en el lenguaje, sea el tipo de
lenguaje que sea.
Para
entender mejor el sentido de la premisa se puede descomponer de forma
que cada concepto significante dentro de esta pueda ser analizado.
Hablar de el
objeto
de algo es hablar de su razón de ser, del motivo de su existencia,
de su objetivo, en este caso, en el mundo. Cuando nos referimos a
lenguaje
hacemos
referencia a “un conjunto de signos, tanto orales como escritos,
que a través de su significado y su relación permiten la expresión
y la comunicación humana.”1
esta definición, aunque bastante acertada en cuanto a lo teórico,
no expresa suficientemente bien la gran importancia de este elemento,
lo que dice Martin Heidegger lo expresa
mejor “Sólo hay mundo donde hay lenguaje.” esa es la magnitud de
su valor. Ahora bien, a comprender
se le pueden dar varias interpretaciones pero la que yo considero más
acertada es aquella que se da basada en el concepto de enseñanza
para la comprensión de Howard Gardner “Comprensión es ser capaz
de llevar a cabo una serie de acciones o "desempeños" que
demuestran que uno ha captado un tópico y que al mismo tiempo se
progresa en el mismo. Es ser capaz de tomar el conocimiento y
utilizarlo en formas diferentes.”2
Pero en este caso no estamos hablando de un simple concepto, estamos
hablando del mundo,
algo mucho más complejo de describir y comprender, y probablemente
el hombre nunca lo haga completamente, pero el porcentaje que nuestra
especie sí logre comprender podrá ser expresado a través del
lenguaje. Este, definido según wikipedia,
es “El nombre común que se le da a la civilización
humana,
específicamente a la experiencia
humana,
la historia
o
la condición
humana en
general, global,
por ejemplo en cualquier parte de la Tierra.”3
Luego, se nombra el verbo contenerlo
que, al estar hablando del mundo, es un poco complicado de contener
que es: incluir una cosa dentro de otra. Pero, con el último término
que hace parte de la premisa, se entiende que la dificultad de
incluir el mundo dentro de algo más, disminuye. Pasa esto por la
proporción de la importancia del discurso.
El discurso oral es un acto de habla por el cual un individuo expresa
una idea, un pensamiento o una opinión y esta habilidad ha permitido
al hombre expresarse usando sus cuerdas vocales. También es
interesante analizar los descubrimientos relativamente recientes del
manejo que le podemos dar a nuestra voz alterando su tono, volumen y
el ritmo que usamos al pronunciar las palabras y lo mucho podemos
transmitir gracias a estas alteraciones en ocasiones intencionales.
Llegamos
a la conclusión de que es difícil pensar en un tiempo donde nuestra
especie no utilizara el lenguaje ya que este siempre ha existido y a
ido evolucionando a través de la historia junto con nosotros. Este
es ya parte de los seres humanos y nosotros somos parte del lenguaje.
Y Gadamer no lo pudo haber dicho mejor: “El
lenguaje es
así el verdadero centro del ser humano si se contempla
en el ámbito que sólo él
llena: el ámbito de la convivencia humana,
el ámbito del entendimiento, del consenso siempre mayor, que
es tan
imprescindible
para
la
vida humana como el aire que respiramos.”

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